PRONUNCIAMIENTO DE ADHERENTES DE LA OTRA CAMPAÑA MORELIA
Noviembre de 2006
Adherentes a La Otra Campaña Morelia exigen
Solución a las demandas del pueblo oaxaqueño y alto a la represión
Respeto a la autonomía y al legítimo derecho al territorio de las comunidades indígenas del país.
Alto al acoso y agresiones a comunidades indígenas y castigo a los responsables de la matanza del 13 de noviembre en Viejo Velazco Suárez.
Alto a las amenazas a los comuneros de Cheranatzicurin y castigo a los talamontes que destruyen sus bosques.
Los últimos meses del sexenio de Fox se han caracterizado por la violencia con que ha tratado diversas expresiones sociales de descontento ante la política entreguista de su gobierno; los casos de Lázaro Cárdenas, Atenco y Oaxaca son algunos de los más mencionados por la brutalidad con que se atacó y ataca a la gente, pero no son los únicos. Hay desde el gobierno federal un empeño para criminalizar los movimientos sociales.
Mientras que los asesinos de 2 mineros en la costa michoacana siguen impunes; aún hay 26 presos políticos resultado del operativo policiaco en San Salvador Atenco y permanecen libres los violadores de 23 mujeres y asesinos de un joven y un niño; en Oaxaca la violencia gubernamental se recrudece, cuando el gobierno habla de devolver la “paz” al estado, con paramilitares actuando en contra de las barricadas y enfrentamientos de la Policía Federal Preventiva (PFP) contra la ciudadanía inconforme en franca desventaja ante las tanquetas que liberan agua mezclada con químicos y gas lacrimógeno, en días pasados se vuelve a cometer la infamia de utilizar el cuerpo femenino como motín de guerra con la violación de una mujer de 45 años realizada por agentes de la PFP. Al gobierno federal no le bastan más de 44 muertos en el gobierno de Ulises Ruiz, numerosos desaparecidos, torturados, encarcelados, heridos, una mujer violada y violentos enfrentamientos entre la PFP y los ciudadanos para entender que cuando una demanda es justa, el pueblo no da marcha atrás.
Por otro lado, a pesar de que el gobierno federal insiste en que los problemas agrarios terminaron en el país, en diversas zonas del territorio nacional hay conflictos aún sin resolver. El despojo de la tierra y sus recursos, forma parte de una ofensiva contra uno de los pilares de la nación, los pueblos indígenas y las formas de organización social que de ellos se derivan.
Ante tal panorama diversas comunidades se han visto obligadas a ejercer su derecho a la tierra. Tal es el caso de las comunidades de Zirahuén y Cheranatzicurin en Michoacán y las comunidades bases de apoyo zapatistas en Chiapas, entre otras, que no sólo han trabajado el territorio que han ocupado sino que además han iniciado esfuerzos de conservación de los recursos que están a su cargo.
En los últimos meses ha habido un recrudecimiento de la presión que el gobierno hace sobre las comunidades bases de apoyo zapatistas. En agosto de este año, la comunidad Choles de Tumbalá de la zona Selva fue salvajemente desalojada por policía ministerial, estatal y civiles ligados al gobierno. Bases de apoyo zapatistas recuperaron el predio, pero recientemente se les ha amenazado con un nuevo desalojo violento. En septiembre fueron encarcelados dos integrantes de la comunidad Cerro de Huitepec Ocotal de la zona de los Altos, imputándoseles delitos ecológicos de los que no existen pruebas. En varias ocasiones la PGR ha visitado la comunidad para asediar a los compañeros bases de apoyo zapatistas. Además el 22 de noviembre apareció en la red de Internet un comunicado firmado por la Organización para la Defensa de los Derechos Indígenas y Campesinos (OPDDIC A.C.), exigiendo al gobierno la desaparición de las Juntas de Buen Gobierno zapatistas. Los integrantes de dicha organización son priístas que formaban el grupo paramilitar “chinchulines”, responsable de violentos desalojos de comunidades zapatistas, por lo que consideramos que dicho comunicado es una amenaza directa al EZLN.
La actuación de grupos paramilitares no sólo afecta a las comunidades bases de apoyo zapatistas; la violencia es un recurso que se ha hecho costumbre por parte de los grupos ligados al gobierno como lo constata la masacre ocurrida en la madrugada del 13 de noviembre, donde más de 200 personas (algunos vestidos de civil y otros con uniformes de diversos cuerpos policiacos) desalojaron violentamente la comunidad indígena Viejo Velasco Suárez de la zona de Montes Azules, Chiapas, asesinando a varias personas y secuestrando a otras (que aún se encuentran en calidad de desaparecidas) y no se ha castigado a los culpables; mientras que en Michoacán, la comunidad de Cheranatzicurin ha luchado durante años contra los talamontes que saquean sus bosques en complicidad con el gobierno local y el solapamiento del gobierno estatal, lo que los ha hecho víctimas de hostigamiento, asesinatos y secuestros de miembros de su comunidad. Recientemente varios comuneros han recibido amenazas de muerte por defender los bosques de sus tierras comunales.
Todo lo anterior sólo representa algunos ejemplos de la política de violencia que los distintos niveles de gobierno ejercen contra el pueblo que los sustenta, por lo que llamamos a la sociedad civil a que no se deje engañar por los medios de desinformación (en particular televisa y tv azteca), que tergiversan los hechos en favor de la política gubernamental y pintan como delincuente al pueblo que se defiende organizándose.
Responsabilizamos al gobierno federal y gobiernos estatales de Oaxaca, Chiapas y Michoacán, así como al poder legislativo de la nación (por su silencio cómplice) de las agresiones de que están siendo víctimas los ciudadanos oaxaqueños y las comunidades indígenas en resistencia, exigimos el cese al hostigamiento y respeto al legítimo derecho a la autodeterminación de los pueblos y a la tierra y castigo a los agresores.
Reiteramos por último nuestra convicción en que sólo un proceso de auto organización de la gente humilde, del hermanamiento de las luchas y la solidaridad entre éstas, lograrán los cambios que hacen falta para que la gente que trabaja, se organiza y defiende sus derechos, no sea amenazada, perseguida, secuestrada o asesinada por delincuentes aliados al gobierno federal o a los gobiernos estatales, o como en el caso de Oaxaca, delincuentes, como el asesino Ulises Ruiz, que son gobierno.
¡Presos políticos, libertad!
¡Presentación de los desaparecidos!
¡Castigo a los asesinos y violadores!
Adherentes de la Otra Campaña Morelia